COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA
En diciembre pasado dos ilustres profesores de la UIS durante un encuentro ocasional me preguntaron si estaría interesado en postularme nuevamente a la rectoría de dicha universidad, dado que ella pasaba por un difícil momento académico y con severos conflictos con estudiantes, administradores y trabajadores, en consideración de lo cual, un grupo de profesores se había reunido, sugiriendo mi nombre entre otros, como posible candidato a rector.
Durante los cuatro primeros meses del año ausculté la opinión de miembros de la comunidad universitaria, algunos consejeros del CSU, miembros del gobierno nacional, departamental y local, después de lo cual conformé un equipo para elaborar la propuesta rectoral teniendo en cuenta la realidad institucional en sus aspectos financieros, académicos y organizacionales, y me dispuse a enfrentar un proceso estructurado de argumentos universitarios.
A renglón seguido vinieron una serie de agravios personales, atribuyéndome actitudes politiqueras y desconociendo mis 25 años de profesor del Departamento de Cirugía, los reconocimientos obtenidos, mis 33 años de ejercicio como profesional de la medicina y la cirugía, a los cuales les he dedicado el 90% de mis desvelos, y castigándome el pecado de haber puesto , en pasadas ocasiones, mi nombre en consideración democrática para aspirar al Concejo de Bucaramanga y al Congreso de la República , además del supuesto delito de militar en el Partido Liberal.
Luego se conoció una conversación sostenida entre el Rector de la UIS y un presunto delincuente, a todas luces escandalosa por los planes de acciones criminales de lesa humanidad insinuados en ella. Vinieron las explicaciones del rector y de allí en adelante no hubo espacio para el debate académico, para convertirse en una guerra sucia y en una polarización alrededor del escándalo, colocándonos a los postulados en un escenario contaminado, repleto de injurias, calumnias y vejámenes, desvirtuando totalmente el proceso. Ante tal situación, opté por abstenerme de cualquier consideración ante tan delicado cuestionamiento, a la espera de que las autoridades universitarias, gubernamentales y judiciales, avocaran el caso como es su responsabilidad. Entre tanto me limité a divulgar mi capacidad y mi propuesta rectoral.
Dada la reelección rectoral, y libre de ataduras derivadas de mi condición de candidato a rector, me permito hacer las siguientes precisiones:
1. La UIS ha sido sometida a un grave escarnio nacional e internacional, cuyo daño será irreparable durante varios lustros.
2. La UIS presenta deterioro en su clima organizacional, en su calidad académica y en su compromiso de generar conocimiento útil a la sociedad.
3. Durante el proceso para designación rectoral se conoció una escandalosa grabación.
4. El señor Camacho ha aceptado la veracidad de la conversación y su autoría en la grabación.
5. No hay evidencia de participación de autoridad competente en la grabación, tampoco evidencia de denuncia oportuna ante autoridad competente, sobre la planeación del presunto delito (“Plan Pistola”) dirigido en contra de un grupo de estudiantes.
6. Ninguna autoridad universitaria, ni gubernamental, ni judicial se pronunció ante tal hecho durante el proceso de designación del Rector de la UIS.
7. Ex ministros, columnistas de opinión, metieron baza para resaltar las cualidades del señor rector y para minimizar la gravedad del escándalo.
8. No se ha esclarecido (lo cual es imperativo que se haga) la fuente que hizo pública la grabación del rector con el supuesto delincuente, y que solo pudo provenir de un círculo de absoluta confianza del señor Camacho.
9. Es igualmente importante establecer el mecanismo de difusión de la mencionada grabación, y la intención, más allá de querer hacerle daño a la aspiración reeleccionista.
10. El origen de las injurias en mi contra, enviadas al foro internet incluido en las noticias de Vanguardia Liberal, y de fácil identificación, debe ver la luz pública.
11. Hago público que nunca me reuní ni con el Directorio Liberal, ni con alguno de sus integrantes, ni con otro directorio político, para pedir su apoyo a mi aspiración.
12. El gobernador de Santander, presidente del CSU, hizo pública la manifestación que a él le hiciera el señor Viceministro de Educación (Dr. Gabriel Burgos), minutos antes de la iniciación de CSU, en el sentido que siete consejeros habían decidido votar a favor de la reelección.
13. Los seis consejeros que desestimaron la gravedad de los hechos y propiciaron una reunión ilegítima para acordar la reelección, deben explicar su actitud y alejarla de cualquier sospecha de encubrimiento.
14. Los santandereanos de bien, que somos mayoría, debemos rodear nuestro principal patrimonio social, exigiendo claridad en los hechos, y la adopción de las medidas conducentes a restablecer el ambiente académico y de valores en la UIS.
Jaime Calderón Herrera
Bucaramanga, mayo 26 de 2009